Enfoque energetista
El actor es un operador de energía. La misma es definida
por el propio Barba de la siguiente manera:
La energía
-literalmente en-ergein: entrar a trabajar- es la movilización
de nuestras fuerzas físicas, intelectuales, cuando afrontan
una tarea, un problema, un obstáculo. Es la capacidad del individuo
para intervenir en el ambiente circundante adaptándose o adaptándolo.
Tan sólo cuando existe una relación con algo preciso,
la energía individual se modelará en una acción
precisa.(1)
El actor de la propuesta
de Barba abandona la autoexploración psicológica,
se aparta de lo que durante años se ha encarado como el principal
objeto del estudio del arte de la actuación: su esfera psicológica-interior,
es decir sensaciones, emociones, identificación o no identificación
con el personaje, etc. Esta orientación ha dominado el teatro
occidental del siglo XX y ha marcado fuertemente la formación
técnico-actoral.-
Esta concepción
ha derivado en la preocupación de querer expresar por
parte del actor, lo que lo ha conducido a subordinar la gestualidad
significante a una subjetividad significado que se constituye así
en una especie de perla a cultivar, en el alma de su trabajo. Para esta
concepción el sentido de verdad escénica aparece más
aproximado a una mostración narcisística de los propios
estados emocionales del actor que a la verdad de la ficción,
por otra parte única verdad posible en el teatro. De esta actitud
expresivista se deriva una preocupación para el actor: cuidar
y trabajar su subjetividad significado y su gestualidad significante,
poniendo siempre la segunda al servicio de la primera. Pero el arte
actoral pronto devela las trampas de esta concepción ya que tal
como lo sostiene Jean Louis Barrault
No existe un
actor que pueda, auténticamente, actuar su emoción verdadera.
Los actores que quieran actuar su emoción están obligados
a fabricarse una falsa. (2)
El cuerpo ficticio
Del análisis de variadas formas teatrales y espectaculares pertenecientes
a las más diversas tradiciones, no sólo occidentales,
sino también orientales, tanto contemporáneas como antiguas;
Barba y los miembros del ISTA -Escuela Internacional
de Teatro Antropológico- pudieron arribar a las conclusiones
que integran su conocida Antropología teatral.-
Esta se encarga
del estudio del ser humano que utiliza su cuerpo y su mente según
principios diferentes a aquellos de la vida cotidiana en una situación
de representación organizada. Su objeto de conocimiento será
entonces el comportamiento fisiológico y socio cultural del ser
humano en una situación de representación -
La utilización
del cuerpo es esencialmente diferente en la vida cotidiana y en las
situaciones de representación. En el nivel cotidiano existe un
manejo del cuerpo condicionado fundamentalmente por la cultura y las
exigencias sociales. Pero, en situación de representación,
se plantea una utilización del cuerpo, una técnica que
es totalmente diferente. Por lo tanto es posible distinguir una técnica
cotidiana de una técnica extracotidiana. Esta utilización
extracotidiana del cuerpo y de la mente constituye la técnica
del actor.-
La Antropología
teatral no pretende descubrir leyes universales, sino reglas de comportamiento
útiles para el actor. Intenta encontrar las normas que rigen
el comportamiento del actor en escena. Estos principios no tienen en
cuenta la distinción occidental entre bailarán, actor
y mimo.-
Las técnicas
cotidianas del cuerpo apuntan a la comunicación, en tanto que
las técnicas extracotidianas se dirigen a la in-formación,
en el sentido de poner-en-forma el cuerpo, no apuntan a su transformación,
sino a dilatarlo, a prepararlo para la exposición.-
En la vida cotidiana
rige el principio del menor esfuerzo, de la utilización mínima
de energía para obtener un máximo rendimiento; en tanto
que en la escena impera el principio del derroche de energía
para un mínimo resultado. Barba se encarga de aclarar que no
debe confundirse este derroche energético con la vitalidad y
el virtuosismo del acróbata, ya que éste utiliza otras
técnicas distintas a las cotidianas, destinadas a la transformación
del cuerpo. Las llama técnicas del virtuosismo y manifiesta que
éstas apuntan a la creación de "otro cuerpo",
mientras que las técnicas extracotidianas entablan una relación
dialéctica con las reglas de la vida cotidiana.-
Estos principios
que informan las técnicas extracotidianas son:
1. El equilibrio
en acción o principio de la alteración del equilibrio:
Implica el abandono
de la técnica cotidiana del equilibrio basada en el menor esfuerzo
para ingresar en un equilibrio de lujo que dilata las tensiones
del cuerpo, un equilibrio precario, frágil, inestable. Son múltiples
las técnicas para lograr este desequilibrio; pero en general
se tratará de reducir la base de sostén del cuerpo, ya
sea modificando la posición de las piernas y las rodillas (caminata
"sin caderas" o de "cadera rígida" de los
actores de algunas formas del teatro oriental) o bien alterando los
apoyos de los pies (sobre las puntas como en la danza clásica
europea, sobre los bordes exteriores como en la danza clásica
india o sobre un solo pie).-
2. La danza de
las oposiciones:
Para conferirle
suficiente energía a su propia acción, el actor debe construirla
como una danza o un juego de oposiciones, es decir como la consecuencia
de una tensión entre fuerzas opuestas. Así en el Teatro
No el actor debe imaginar que encima de él hay un círculo
de hierro que lo tira hacia arriba y contra el cual debe hacer una resistencia
para mantener los pies sobre el suelo. O en la Opera de Pekín
en la que todo movimiento debe iniciarse en la dirección
opuesta a aquella a la cual se dirige.-
La energía
del actor no está caracterizada por un exceso de vitalidad o
por grandes movimientos, sino por el juego de las oposiciones. Y agrega
Barba que la danza de las oposiciones se baila en el cuerpo,
antes que con el cuerpo y no se manifiesta necesariamente en
movimientos en el espacio.-
3. Las virtudes
de la omisión o el principio de la simplificación:
Simplificación
significa la omisión de algunos elementos para destacar otros.
Así el trabajo del actor es el resultado de una síntesis,
de una cuidadosa selección. Participan de este tercer principio
la técnica del mimo de Decroux, quien identifica al cuerpo con
el tronco, considerando los movimientos de las extremidades como accesorios
y pudiendo ser absorbidos por aquel. Y también el concepto de
estilización que nos brinda Meyerhold:
Procedimiento
que consiste en representar la realidad de forma simplificada, reduciendo
a lo esencial sus características.(3)
Este principio se
traduce en dos procedimientos prácticos diferentes:
*concentración de la acción en un pequeño espacio,
lo que implica un gran incremento de la energía.
*reproducción de los elementos sólo esenciales de una
acción, excluyendo los accesorios.-
Este principio de
la omisión no significa no hacer, sino más bien
retener, no dispersar en un exceso de vitalidad y de expresividad.
En el teatro Kabuki o No la expresión tamé
es utilizada para designar la capacidad de retener energía. Para
decir que el actor tiene presencia escénica, se dice que tiene
tamé.-
¿Qué
se consigue con la aplicación de estos principios? Un cuerpo
dispuesto a ir más allá de los automatismos de lo cotidiano,
un estar en vida en la representación, un cuerpo decidido,
un cuerpo dilatado, una "enérgica disponibilidad
para la acción que se muestra como velada por una forma de pasividad"
(Barba, 1987). La finalidad de estos principios es romper
los automatismos del cuerpo cotidiano y transformarlo así en
un cuerpo ficticio.-
Para el maestro
italiano existen presupuestos materiales, biológicos, fisiológicos
del trabajo del actor, será inútil entonces actuar, estar
es escena, si no se encuentra primero la técnica para ponerse
en forma, para reunir las condiciones materiales necesarias para
estar en una situación de representación.-
Barba hace referencia
a una especie de estadio intermedio entre el hombre-actor y el personaje
teatral, entre la realidad y la ficción, entre la vida cotidiana
y la representación. Llama a esta situación pre-expresividad.
Creemos con Marco De Marinis en que este concepto es susceptible
de interpretaciones multívocas ya que no se establece con claridad
la naturaleza exacta o estatuto ontológico de la misma. Compartimos
con el semiólogo italiano el criterio que la considera como conjunto
de categorías operativas; es decir categorías útiles
para lograr ciertos resultados prácticos: liberar al actor de
los estereotipos de lo cotidiano o atraer la atención del espectador.
(De Marinis, 1997: 95)
Así, a través
de la pre-expresividad, el actor adquiriría la capacidad de fascinar
al espectador y de atraer su atención mediante su sola presencia,
incluso antes de comenzar a expresar o a representar algo. El público
debe ser atraído para mirar, el trabajo del actor consistirá
en atrapar esa mirada deseada y a la vez temida del espectador. El actor
deberá antes que nada seducir con la dramaticidad de su presencia.
Y esto lo alcanzará con la construcción de un cuerpo artificial,
innatural (o ficticio), desarmado y restaurado, es decir, "vuelto
a armar" para la exposición.-
Los materiales de la actuación
La actuación
trabaja y se constituye sobre tres tipos de relaciones:
1. Entre lo "visible"
y lo "invisible", entre el diseño exterior y lo mental,
incluyendo en este último concepto las imágenes personales
del actor y las motivaciones utilizadas para ejecutar la acción.
Es un trabajo del actor sobre sí mismo, desentendido de la relación
con los otros compañeros y el público. En este nivel el
actor opera sobre su propia energía realizando las partituras
de movimientos entre dos polos: forma vs precisión.-
2. Entre el actor
y el espacio, el tiempo, los objetos, la música, el texto (en
tanto que sonoridad a trabajar con la voz), los silencios, las luces,
el vestuario y los compañeros de escena. El actor trabaja su
relación con "lo otro que está en escena". Este
plano de relaciones abarca la objetividad escénica y la textualidad
(texto, hechos particulares de los personajes, historia en su totalidad)
Es la relación que el actor entabla con otras realidades (objetos
y sujetos) exteriores a su organismo psicofísico. El actor deberá
realizar operaciones de transformación sobre estos objetos y
sujetos, los que a su vez crearán tensiones y transformaciones
en el propio actor.-
La introducción
de un accesorio en el espectáculo significa la presencia activa
de un "compañero" (alguien/algo) que nos ayuda a
reaccionar. Tengo que descubrir las "vidas" del objeto,
sus múltiples utilizaciones, no sólo funcionales sobre
la base del objeto mismo, sino sugestiones, invenciones, "encarnaciones"
sorprendentes. ¿Cuál es su columna vertebral? ¿Cómo
trabaja? ¿Puede marchar, bailar, volar, deslizarse? ¿Y
su dinamismo? ¿Es veloz? ¿Puede hacerse lento? ¿Es
pesado? ¿Puede volverse ligero? ¿Qué asociaciones
nuevas puede despertar? ¿Cómo lo puedo manipular siguiendo
la lógica de esas asociaciones? El objeto tiene "voz".
¿Cómo hacer surgir sus potencialidades sonoras, cómo
estructurarlas en melodías, en acentos que subrayen las acciones?
(4)
Si le permitimos
al objeto descubrir su libertad, su emancipación frente a nuestro
control, obligamos a nuestro cuerpo/mente a estar totalmente presente,
listo para reaccionar frente a las tareas más sencillas. No
intentamos "expresar" algo. Intentamos sólo ejecutar,
estar en la acción con toda nuestra presencia.(5)
El actor deberá
entonces enmarcar la objetividad (lo otro que está en escena)
en esquemas ficcionales, en contextos narrativos o descriptivos, en
los cuales actuará transformando esa objetividad y transformándose.
La tarea del actor en este segundo nivel de relaciones no es sólo
energética, sino esencialmente lingüística. Si el
primer nivel es el dominio del cuerpo, este segundo nivel es el dominio
del lenguaje.-
Cuerpo y lenguaje
son las dos riberas firmes que encauzan el fluir cálido y evasivo
de la sangre de la actuación escénica.(6)
Coincidimos con
José Luis Valenzuela en que esa palabra, ese lenguaje
es siempre del otro entendido como
ese sistema
de convenciones significantes que se nos impone y que regula la construcción
de nuestro decir inteligible.(7)
3. Entre el actor
y su público:
El tercer nivel
es el de la totalidad, es el tejido que revela patrones, matices,
colores, dibujos; es la mina de la cual cada espectador va a extraer
los significados. Es el nivel en el cual hay una elaboración
precisa por parte del bailarín/actor para crear imágenes,
asociaciones en el espectador, para dirigir su (a)tens(c)ión
hacia perspectivas inusuales o inesperadas.(8)
Es en este nivel
donde aparece la significación y donde el actor seduce al espectador,
lo hace reaccionar, lo induce a pensar, se transforma en la causa de
su deseo.-
La identidad del actor
Barba nos enseña que el cuerpo del teatro (podemos hacerlo
extensivo al actor) se alimenta de tres órganos:
*Un bios:
Es el esqueleto, el cuerpo técnico que se aleja de los automatismos
de la vida cotidiana. Es el cuerpo en su fase pre-expresiva. Se puede
estudiar y analizar este órgano, desarrollarlo y transmitir su
conocimiento a otros.-
*Un ethos:
Reside en las entrañas y en el hemisferio derecho del cerebro.
Es lo que los maestros nos han transmitido y el sentido, el valor que
le damos individualmente a nuestro oficio. Es aquello que da sentido
a nuestro trabajo. Aquello sin lo cual cualquier técnica es sólo
gimnasia, destreza corporal. La técnica aquí accede a
una dimensión social y espiritual. Sobre este órgano se
puede también trabajar y se puede transmitir.-
*Barba asocia el
tercer órgano con el misterio, con lo que va más
allá de la lógica, el límite de toda pedagogía
actoral,, esa luz, ese brillo, el fuego sagrado que aún no se
ha podido descifrar.-
El tercer órgano
es inaferrable. Es la temperatura irracional y secreta que vuelve
incandescentes nuestras acciones. Podría llamarse "talento".
Yo lo conozco bajo otra forma. Una tensión personal que se
proyecta hacia un objetivo, que se deja alcanzar y que de nuevo se
escapa, la unidad de las oposiciones, la conjunción de las
polaridades. Este órgano pertenece a nuestro destino personal.
Si no lo tenemos, nadie puede "enseñárnoslo".(9)
(1)
BARBA, Eugenio; Más allá de las islas flotantes, Bs As,
Firpo & Dobal, 1987, pag.141.-
(2) BAYMA, E. Consejos para un comediante, Bs As, La Pléyade,
1961, pag.59.-
(3) BRAUN, Edward; El director y la escena. Del Naturalismo a Grotowski,
Bs As, Galerna, 1986, pag.139.-
(4) BARBA, Eugenio; Caballo de plata, Edición especial de Revista Escénica,
México, UNAM,1986, pag.23.-
(5) Ibid; pag.20.-
(6) VALENZUELA, José Luis; Antropología teatral y Acciones
Físicas. Notas para un entrenamiento del actor, Bs As, Instituto
Nacional del Teatro, 2000, pag.122.-
(7) VALENZUELA, José Luis; Antropología Teatral y Acciones
Físicas. Notas para un entrenamiento del actor, Bs As, Instituto
Nacional del Teatro, 2000, pag.122.-
(8) BARBA, Eugenio; Caballo de plata, Edición especial de Revista
Escénica, Méxixo, UNAM, 1986, pag.120.-
(9) BARBA, Eugenio; Caballo de plata, Edición especial de Revista Escénica,
México, UNAM, 1986, p.13.-