¿Será
posible hablar de fronteras cuando hablamos de arte?
Hoy salta ante nuestros ojos que justo ahí, en el intersticio,
en el cruce, en el calor de la fricción, una nueva generación
de creadores y de espectadores se están encontrando. Segunda
pregunta: ¿hay fronteras para el inconformismo social y emocional?
Y la tercera: ¿cómo va el mundo y cómo lo estamos
representando?
Mientras la información y los medios tecnológicos se multiplican
y toman velocidad, algo o alguien está tallando mi percepción
y hace que, por momentos, el mundo me parezca de piedra; me empuja a
pensar que el alimento de cada día es una realidad inamovible
y enorme. A veces me paralizo. Desde mi actividad en la creación
teatral y como gestora de un espacio cultural y artístico en
la ciudad de Córdoba, me pregunto acerca de los lugares de formación
académica, de los espacios de crítica y producción
independientes y de los criterios que aplican los jurados que tienen
el poder para decidir apoyar tal o cual proyecto artístico, y
mi sensación no es aún de parálisis pero sí
de desasosiego; ¿porqué costará tanto entramarnos,
cruzarnos y escucharnos? Es que Córdoba tiene una potencia creadora
que no deja de crecer y una actitud negadora de lo que sucede avasallante.
En medio de este paisaje lleno de vacíos, y no porque falte producción
sino porque aún permanece invisible para la mayoría, también
me pregunto acerca de los recorridos que siguen algunos artistas que
conozco y en los que advierto que no hay "una" forma de producir.
Lo que subyace en ellos es la acción de interrogarse acerca de
cómo anda el mundo sin adoptar un punto de vista definitivo sobre
la herramienta que les servirá para interrogar; como si fuera
necesario para que el arte siga vivo, para no ceder a la parálisis,
alejarse inmediatamente de lo que acaba de funcionar y está cimentando
para buscar otros modos de proceder desconocidos.
¿Cómo hacés para traducir el ruido de mundo?
Christian Boltanski - Philippe Minyana
Quisiera referirme a dos artistas franceses que trabajan en la dirección
de encontrar sus procedimientos personales, irrepetibles y hasta efímeros;
procedimientos que para los que trabajamos en el teatro se acercan a
lo que en nuestra jerga llamamos "proceso" y que sin duda
tiene que ver con lo que cada artista decide hacer con el tiempo que
transcurre entre la pulsión de expresar algo y el momento en
que ese algo es confrontado con su público como un producto artístico;
pero que también, en un sentido más existencial, tiene
que ver con lo que cada artista desea hacer con su vida y con su propio
camino.
Christian Boltanski (1) nació
en París, en 1944. Estaba tratando de reconstruir su propia infancia,
marcada por la guerra, cuando recurrió a documentos de archivo
y de esta forma encontró un procedimiento fundante en su obra,
cuya temática no es otra que el rastreo de huellas y de recuerdos
capaces de exorcizar el olvido y la muerte. A través de videos,
cortometrajes, instalaciones, Boltanski escenifica existencias, habita
y rehabilita huellas.



Para su exposición en Colonia (Alemania, 1993/94) utilizó
fotografías de niños extraviados durante la segunda guerra
mundial, empleadas por la Cruz Roja para buscar a sus familiares. En
el libro que acompaña la exposición Boltanski escribe
acerca de estos niños vagabundos que erraban en la Alemania de
posguerra sin conocer nada de su historia familiar, y a veces, sin siquiera
saber su propio nombre y edad; nos explica que a pesar de los cincuenta
años transcurridos, al mirar esos rostros de niños perdidos
necesita saber qué ha sido de ellos y pide que si alguno de nosotros
los reconoce (gracias a su exposición), lo contactemos a su dirección
particular. El sostiene que su trabajo es pequeño como un teatro
y que siempre es diferente, "como un teatro sin texto, sin el espectáculo",
y que desea "hacer algo entre el teatro y la instalación"
. En la frontera.(2)
El itinerario teatral de Philippe Minyana (3)
se inicia en 1980. Su escritura parte siempre de lo cotidiano y
sus procedimientos para escribir son siempre experimentales. Recurre
permanentemente a la observación seguida de entrevistas con las
personas. Su obra "Habitaciones" (1986) nace de las entrevistas
que realizó a personas de una localidad francesa que habían
trabajado en las fábricas Peugeot, mientras que de las entrevistas
con viudas de guerra y ex combatientes nace "Sala de fiestas"
(1995)
En
la última publicación que le dedica Théâtre
Ouvert, Minyana explica que lo que él intenta hacer es
atrapar la realidad que lo rodea y darle un marco. Con este fin, se
vale de reportajes y del análisis minucioso de diarios. Al comienzo
es un trabajo de hormiga dónde compila y escribe títulos,
ya que no puede escribir sin tener un título; luego, realiza
esquemas en los que cada parte se nutre de artículos de prensa.
Es un gesto artístico que le parece válido para todos
los creadores y en donde Christian Boltanski se convierte en
su referente contemporáneo, por el trabajo que éste realiza
sobre el relevamiento de lo cotidiano, de lo trivial, de lo que parecen
desechos inservibles.
Para Minyana, Boltanski aísla objetos aparentemente
insignificantes, se compenetra con ellos y los pone bajo un vidrio,
mientras que él los aísla para ponerlos en la lengua.
Su intención es hacer que se escuche lo que da en llamar "el
ruido del mundo". Así es como se orienta a formas que parecen
ser cada vez menos teatrales, y en donde la escritura se caracteriza
por la ausencia de puntuación, la predilección por el
monólogo y el tratamiento de lo cotidiano colmado de objetos.
Para él, todo comenzó con un primer trabajo, en donde
junto a sus colegas, y fuera de los ensayos en el teatro, convocaban
a la gente del barrio a un estudio de radio para que les contaran sus
vidas. Esto fue en 1986, antes que los "reality show" invadieran
las cadenas televisivas, y fue justamente en ese año cuando Minyana
descubrió a Boltanski gracias a la obra "Inventario de objetos,
que pertenecieron a una mujer, que vivió en Bois-Colombes"
En la casa de la obrera, fallecida a los setenta y algunos años,
el artista plástico había recuperado los desechos y los
había puesto bajo un vidrio. Sobre esta obra Minyana dijo: "De
repente se erguían ante nuestros ojos las mitologías de
las personas. Este encuentro fue decisivo para mí." Entonces,
con un grupo de amigos deciden aceptar el desafío de inspirarse
en el modo de hacer de Boltanski. Así es como Minyana busca en
la realidad los "dobles" de tres amigas actrices para crear
la obra "Inventarios". (5)
realidad +realidad = ficción
Minyana
busca los "dobles" de las actrices en la realidad y elige
tres mujeres (su vecina, una amiga de una de las actrices y la madre
de un amigo) a las que frecuenta y entrevista varias veces, poniendo
en el centro de las conversaciones un objeto que les sea muy preciado
a cada una de ellas: fuentón, lámpara y vestido. Luego,
olvida las grabaciones y reescribe todo. Una vez la realidad capturada,
la tuerce. A propósito de "Inventarios" y "Habitaciones"
declara que el teatro sería el lugar adonde venimos a confesarnos
ante el mundo, lo que puede parecer obsceno y al mismo tiempo traernos
a la memoria al mensajero griego.
Boltanski encontró un modo de proceder, obsesionado por
el dolor y la amnesia de su propia infancia. Minyana, conmovido
por la obra de Boltanski, asumió el desafío de
lo propio a través de un trabajo sobre la lengua, el "teatro-lengua"
como lo llama; allí va a intentar constatar que todo lo que se
puede proferir, todo lo que está en la boca listo para salir
hacia el exterior, es teatralizable.
Claro que este "teatro-lengua" nos invita a pensar en un "teatro-imagen",
un "teatro-danza", o simplemente un teatro sin fronteras,
un teatro en donde podamos escuchar el ruido del mundo y la sensibilidad
de los artistas, sin ocuparnos de los géneros.
Lo que intento decir, es que cuando el mundo parece de piedra, hay artistas
que nos hablan de la minucia; no nos hablan de grandes causas, ni de
ejemplos a seguir, sino que nos hablan de la intimidad, de lo vivido
por el cuerpo, de la relación con los otros y con la materia,
y lo hacen mediante procedimientos que cuestionan con un único
gesto el devenir del mundo y del arte, en lo que a nosotros nos toca,
el devenir de la teatralidad.
(1) Cristiano Boltanski: Vive en Malkoff,
un suburbio de París. Desde los años 60 trabaja sobre
lo efímero de la experiencia humana. Se destacan en su recorrido
temático las tragedias de la guerra en el mundo a mediados del
siglo XX. Trata la naturaleza incongruente de las biografías
con la mirada de un espectador de la vida (o del teatro); utiliza fotografías
anónimas de su propio archivo en dónde el tema y el fotógrafo
le son desconocidos y sostiene que la energía de esos materiales
proviene de la curiosidad que despiertan esas vidas capturadas en un
instante. Ha exhibido internacionalmente en París, Alemania,
Londres, Estados Unidos, Noruega, España; participó en
las Documenta 1972 y 1986 y en las Bienales de Venecia de 1993 y 1996.
Sus trabajos se pueden ver en: www.frenchculture.org;
www.tate.org.uk y www.artnet.com
(2) Tate magazine, edición 2, p. 3.
(3) Philippe Minyana: es uno de los dramaturgos contemporáneos
más famosos de Francia, Algunos lo definen como una cruz inconformista
entre Beckett y Pinter. Sus obras "Habitaciones" e "Inventarios"
están en el programa de estudios de la escuela secundaria en
Francia. Su escritura suele partir de la observación de objetos
y documentos reales; tiende a rechazar el realismo en el decorado y
en la actuación; sus textos se asocian a partituras musicales.
En Argentina, es conocido gracias al Ciclo sobre nueva dramaturgia francesa
que presentó la traductora y crítica Françoise
Thanas, a lo que siguió el semimontado de la obra "Volcan", en
1998, a cargo del director Francisco Javier y el montaje de los "Dramas
breves II", en 2002, por el director Daniel Veronese.
(4) Minyana
Philippe, Anne-Marie, seguido de Les écritures de Philippe Minyana,
Theâtre Ouvert, tapuscrit 96, Paris, 2000, página 58.
(5) El video de "Inventarios" a cargo del realizador Jacques Bernard,
filmado en un supermercado, se encuentra disponible en la Biblioteca
de la Alianza Francesa de Córdoba.
*Esta nota es parte del Nº 6 de la revista de teatro EL APUNTADOR,
editada por la Coordinadora de Arte Teatral Independiente de Córdoba.
Argentina.