Instauración
del recorrido.
El propósito de este artículo es complementar la idea
de método que aplica el grupo, esbozada en Francis
Bacon: la irresistible fuerza de la sensación, disponible
en este mismo número de (didascalia).
En él dábamos cuenta del proceso de trabajo de Paul
Vater (Tres estudios para un retrato), última puesta en escena
grupal. El carácter fuertemente conceptual que se imprime en
la génesis de las obras impregnó el desarrollo teórico
de su proceso, razón por la cual intentaremos ampliar aquí,
mediante algunos ejemplos, el provecho que hemos obtenido para sistematizar
nuestro trabajo a partir de dos polos: síntesis y transmisión.
Una vez más
el método es un código a descifrar, descubrir.
El procedimiento cifrado y cubierto en el trabajo es traído a
la superficie, en un caso, bastante tiempo después de llevado
a cabo, y en el otro, en el centro de su desarrollo.
Por un lado, la
imposición de las dificultades económicas nos han hecho
generar una práctica de síntesis que nos alegra
encontrar provechosa. Esta capacidad que lamentablemente hemos desarrollado
a la fuerza, se ha repetido especialmente en la utilización del
espacio escénico y la construcción del aparato escenográfico.
Por otro, la continuidad
del dictado de un Taller de Formación y Experimentación
Teatral nos puso cara a cara con la dificultad de transmitir
los modos de acceso y los disparadores del trabajo creativo. La
participación en el año 2002 en el II Concurso de Proyectos
Teatrales, organizado por la Universidad Nacional del Litoral,
nos obligó a poner en palabras un proceso que llevaba más
de un año y que tenía todavía bastante tiempo por
delante.
Esto merece un párrafo aparte: estamos convencidos de que redundan
en beneficio las fundamentaciones solicitadas por las instituciones
que apoyan la actividad teatral, simplemente por obligarnos a poner
en funcionamiento la decodificación de la que estamos hablando.
Como un sorpresivo primer espacio de elaboración teórica,
esta modalidad se hizo frecuente en nuestro país a partir de
la creación del Instituto Nacional del Teatro y su política
de subsidios. Es más, para sacar el máximo provecho, es
fácil encontrar ahora grupos que proyectan su actividad con muchísima
anticipación, algo impensable hace unos años atrás.
De alguna manera hemos capitalizado entonces algo que podría
haber quedado en el estéril terreno burocrático, y que,
sin embargo, ya forma parte del método que aplicamos para
la obtención de recursos económicos, camino indispensable
para la financiación de los proyectos del teatro independiente.
De más está decir que la gestión está en
pañales, y que el camino a recorrer está plagado de errores
y dificultades pero es innegable que se ha logrado cierto grado de sistematización,
lo que permite suponer la posibilidad de su desarrollo y perfeccionamiento.
Síntesis:
el método de adición / sustracción.
En
1998 preparábamos nuestra puesta en escena de Luna negra (Amanecer
del último día), obra en la que un auto descompuesto
ha dejado a nuestros personajes varados en medio de una ruta, en un
lugar desértico. Partimos de este texto propio y trabajamos durante
más de un año simulando un auto que cruzaba la escena
en diagonal, objeto ícono que sería el centro de la acción
dramática. Un conjunto de sillas de plástico simulaba
-a lo alto y a lo largo- el automóvil que sería tridimensional,
o no sería. Pues no fue. Ante el riesgo de no estrenar el espectáculo
decidimos, dolorosamente, quitarlo, pero tratando de modificar mínimamente
la "partitura" espacial y de movimientos que se había
escrito en los ensayos, optando en su reemplazo por una valija como
punto de apoyo. Insólitamente esto le otorgó un dinamismo
y un aire a la puesta que hubiera sido imposible sin internalizar previamente
el espacio que ocupaba el invisible pero contundente automóvil
de sillas negras plásticas. Sustracción.
El trabajo con los actores fue dirigido desde un primer momento hacia
la escritura de un "anti-guión": colocado el texto
de obra en la mitad izquierda de la hoja, el resto, casi completamente
en blanco al iniciar los ensayos, fue llenado con el guión de
movimientos y acciones a partir de la dramaturgia actoral y de la dirección.
Su escritura permitió fijar, pulir, redimensionar y simplificar
la composición "cuadro por cuadro" -muy influida en
este caso por la figura del triángulo-. Este "anti-guión"
facilitó además la claridad necesaria para generar otro
discurso, mínimo y sutil, desde lo puramente gestual-corporal
en los que pueden destacarse la repetición de gestos de un personaje
en otro en un juego de espejos asincrónico o, por el contrario,
la combinación sincrónica de movimientos disímiles
multiplicando de esta forma las lecturas de sus relaciones.
La adición en el proceso se dio una semana antes del estreno
cuando pudo incorporarse la superficie en la que deberían manejarse
los actores: 3 metros cúbicos de arena, lo que daba a cada pisada
un "colchón" de unos diez centímetros. La densidad
existencial que le otorgó el elemento al movimiento de los actores,
la pesadez, la libertad corporal que indujo su utilización no
habrían sido posibles sin su presencia, pero tampoco se habrían
logrado sin el largo proceso previo en el que se eligió cada
uno de los desplazamientos.
Dos
años después estrenamos Domingo Furioso, historia
que comienza con una didascalia que dice: "Corte transversal
de una pensión de tres niveles: planta baja, primer y segundo piso.
Cada nivel tiene, a su vez, tres habitaciones...". Este
espacio ficcional lo fue por partida doble: imposible construir el aparato
escénico que había sido cuidadosamente diseñado,
por la ya consabida escasez de fondos. Sin embargo la concepción
del texto guió el trabajo hasta un momento bastante avanzado...
¿Qué hacer? Sustracción: el espacio fue
despojado gradualmente, hasta montar la escena sobre una superficie
blanca con algunos dibujos en negro de asociación orgánica. Dicho espacio
fue concebido en forma rebatida: atrás es arriba, adelante
es abajo. Adición: la luz se trabajó con colores
saturados complementarios apoyando la virtualización de los distintos
compartimentos espaciales.
Síntesis.
Transmisión:
"Proyecto Doméstica"
El Taller de Formación y Experimentación Teatral fue
la primera experiencia pedagógica del grupo. A través
de este espacio de aprendizaje nos propusimos transmitir, explorar y
retroalimentar técnicas de trabajo y composición escénica
elaboradas a lo largo de diez años de trayectoria en la actividad.
La conceptualización de un método de trabajo, la aproximación
a lo dramático a través del movimiento y el diseño
coreográfico, la selección y creación individual
puesta al servicio de la construcción de lo grupal, la utilización
del azar y la asociación libre como fuentes inagotables de recursos
creativos fueron algunos de los objetivos planteados para la consecución
del proyecto.
La propuesta
incluyó tres grandes grupos de problemas a abordar:
1) El problema
de la palabra, entre el protagonismo y la insignificancia: dado
su enorme peso en la tradición escénica los esfuerzos
por escapar de su imperio llevan a renegar del texto o bien a utilizarlo
como simple añadido a la fuerza de la imagen. Cuando se abandona
la actuación realista o naturalista la palabra suele sonar redundante
y hueca, trivial.
2) El problema del movimiento, entre la imagen y la palabra:
el cuerpo del actor es el lugar privilegiado de articulación
de nuestras líneas de investigación estética: texto
e imagen. El movimiento se conecta de modo natural con la imagen, constituyéndola,
pero es un desafío su conjunción con la palabra: ¿reafirmar
lo que hacemos con lo que decimos, contradecir lo que decimos con lo
que hacemos?
3) El problema de la palabra y el movimiento: nuestra práctica
en la composición del movimiento para la escena nos indica que
a mayor independencia de la acción y la palabra en su constitución,
más concentrada será la fuerza expresiva de su puesta
en acto. Nuestra intención es que el actor genere un discurso
cinético para luego emplearlo a modo de collagge en la construcción
de la puesta en escena, cargándolo de nueva direccionalidad e
intención.
¿Qué metodología utilizar para llevar a la
práctica la experimentación sobre estos problemas? La
conceptualización de este punto, fruto de la presentación
del Concurso de Proyectos Teatrales se hizo sobre terreno ya
trabajado un año atrás, pero también con vista
a los meses por delante:
* Puntos
de partida: construcción de rutinas de movimiento desde lo
cotidiano. Modificaciones graduales de tiempo, ritmo, recorrido, amplitud
e intensidad. Lectura de obras de Shakespeare: selección de un
monólogo o bien transformación de diálogos en un
texto base para cada actor. Incorporación de dicho texto a la
rutina de movimientos creada.
* De lo kinético a lo dramático: reconocimiento
de los estados y sensaciones generados a partir de la introyección
del movimiento. Transmisión de la rutina a los compañeros:
conceptualización y objetivación del trabajo generado.
* De lo repetitivo a lo natural como reflejo: reelaboración
interna del modo coreográfico, transformación de los nódulos
memorizados en recorridos voluntarios, búsqueda y carga de intencionalidad
y contenido. Entrecruzamientos, coros, realización de nuevos
nodos a partir de movimientos del otro. El otro como generador de situaciones
y conflictos. Sistematización, construcción de escenas.
* Trabajo de intertextualidad: desarrollo de un guión
en base a las sensaciones transmitidas por el proceso, con los mismos
movimientos y con textos generados a partir del impacto de los textos
de Shakespeare. Marco general de relaciones. Construcción del
personaje. Estructuración dramática.
* Articulación interdisciplinar: diseño de vestuario
y espacio escénico. Reelaboración del guión según
la experimentación escénica y las búsquedas actorales.
Banda sonora.
Quizás
uno de los ingredientes más atractivos haya sido su abordaje
"a la inversa": no se partió de un texto dramático
concreto, ni siquiera de un contenido o mensaje. No se recortó
un discurso que debía resignificarse en su trasposición
a escena. Por el contrario, se partió de núcleos mínimos
que remitían a lo cotidiano y se los trató en el espacio
escénico privilegiando la síntesis (otra vez) y la abstracción.
Es a partir de las sensaciones y la mecánica de relación
que los actores establecen donde se "devela" paulatinamente
el sentido, cobrando nueva potencia expresiva cuando por fin deviene
la escritura sobre lo que, en definitiva, ya está escrito. La
última etapa estructural llegó con el sistema de relaciones
de los personajes, su contexto dramático y su universo ideológico:
Una familia en descomposición. Un espacio de frío, hacinamiento
y falta de privacidad. Frazadas en el piso. No existe el deseo sino
la necesidad y la promiscuidad de estar juntos. La madre es la primera
en entrar y la única en salir. Trabaja. Detrás de ella
ingresa la hermana mayor: cocina constantemente, excepto cuando se
pliega a otro miembro de la familia por inercia, contagio o desasosiego.
La hermana del medio está literalmente partida al medio: uno
y dos entran con movimientos que no se asemejan en absoluto. Por último
ingresa el hermano menor que impone su ritmo al resto.
No existe trama en el sentido de argumento sino como red, entramado
complejo de sentimientos sencillos: declaración de principios
mediante negación, fantasía del incesto, reclamos originados
en la ausencia y el hambre. El egoísmo, la furia y el cansancio
prevalecen. Un último esfuerzo colectivo, la decisión
conjunta de revelar en el sueño aquello que el sueño
capitalista hizo creer a toda una familia, en boca de un Calibán
desdoblado, femenino, cuyo único provecho es maldecir a su
opresor. Sólo resta esperar el buen día, aquel en el
que la historia conceda amigos, como un árbol empapado por
la lluvia.
La modalidad de
trabajo incorporó la técnica del collagge en la construcción
de la puesta en escena, que rozó una estética minimalista.
Proyecto Doméstica fue un trabajo breve, austero, con
vestuario y maquillajes neutros, sencillo tratamiento escenoplástico
e iluminación generadora de espacios dramáticos. El
elenco estuvo integrado por cinco jóvenes que poseen variados
intereses y cuyas inclinaciones profesionales están dentro de
la música, las artes visuales, el diseño gráfico,
la biología y la educación especial. Una formación
similar a la de nuestro grupo, que cuenta con especialistas en música,
artes visuales, danza, biología e informática. ¿Casualmente?
A modo de ¿cierre?
La actividad artística es un desafío constante, un maravilloso
camino a descubrir y transitar desde lo personal y lo grupal, por senderos
que han sido transitados y descubiertos de uno y mil modos, y en los
que de a poco vamos dejando nuestra propia huella. Pensar en el método
es, entonces, mirar fijo el lugar donde hemos puesto pie y descubrir
su tamaño, la presión que hacemos sobre el barro, deducir
las marcas, los volúmenes. A veces, con suerte, vemos el zapato
antes de pisar y corregimos la trayectoria, apuramos el paso o nos descalzamos
para apoyar con suavidad. Pensarnos trabajando nos ayuda a trabajar,
nos permite compartir y nos da la esperanza de estimular y ser estimulados.
Haciendo camino
al andar.
*
Las fotografías de Luna Negra (Amanecer del último
día) y Domingo Furioso son de Natalia Bergesio
y Alfredo Fiant.
* Las fotografías de Proyecto Doméstica pertenecen
a Jorge Anichini.