Cuando nos propusimos el lanzamiento de esta revista nos pareció un detalle práctico -y, hasta si se quiere, simpático- que su periodicidad estuviera marcada por un ciclo de alguna manera conocido e internalizado. La estrategia apuntaba a que resultara fácil de recordar la aparición de cada número.

Decidirnos por la salida trimestral nos ligó inmediatamente a los cambios de estación. Sin alegorías. Simplemente, acompañar el paso del tiempo.

Lejos estábamos de suponer que el número uno quedaría indisolublemente ligado al horror y la estupidez de una guerra. El otoño/primavera del 2003 le ha dado una vez más la razón al hemisferio sur: no hay nada que brote, ninguna semilla rinde su fruto, sólo impera la declinación del otoño aunque sin su luz melancólica y, sobre todo, sin la fuerte lógica de su naturaleza.

Cuando pensamos en el tema que atravesaría este número como su eje transversal nos decidimos por el método. Lejos, lejísimo estábamos de suponer que el procedimiento más caro de la humanidad pondría otra vez su máquina en marcha al mismo tiempo: la destrucción masiva, una de sus costumbres más queridas y la que sin duda más le ha costado.

Es difícil, entonces, elegir las palabras, argumentar nuestra experiencia, presentar nuestro trabajo. Esta es una revista especializada sobre una de las ramas del arte y sus lectores serán, con toda seguridad, artistas o amantes del teatro. Es decir que nuestro método, el que nos une a realizadores y público, el procedimiento de creación de un objeto artístico, de su espectación y de la reflexión que sobre él hacemos, está en las antípodas del orden de un imperio que con el sólo objeto de sostener su hegemonía está decidido a arrastrarnos a todos en su decadencia.

La apertura de este espacio es una posibilidad de reflexionar sobre nuestra práctica, de reflejarnos en ella. Seguimos apostando al espejo del teatro que nos devuelve a nosotros mismos, vulnerables, afectados, nunca intactos. Y hoy lo hacemos con más fuerza aún, empecinados en sostener nuestras voces en el ominoso reino del desencanto.

 

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